María tiene ya tantos años que no sabe cuándo nació. Viste de gris, aunque destella en su disfraz algún adorno colorido, como rompiendo circunstancialmente con un nostálgica monotonía. Tiene ojos verdes que respiran por todos los que la tratan a diario.
Él tiene nombre, pero eso no importa. Sólo está aquí para complementar una obra de arte que nadie creó pero todos contemplamos (con gusto o desdén, pero la contemplamos).
Es una pareja que roza la perfección de lo estético, aunque su amor sólo dure unos meses, porque el año es largo y él viaja inexorablemente por todo el globo. Y realmente es conveniente para ambos, porque se sabe que estos amores de estación no perduran sin paréntesis.
Si bien tienen una relación intensa, lo mágico es como se preparan mutuamente para ese frenético encuentro que tácitamente acuerdan con una sincronización asombrosa: ella se desnuda suavemente en la víspera mientras los vientos anuncian su llegada, y él cae como una lluvia impredecible en el momento exacto de la total distracción.
Todos se hacen eco de su amor: algunos lo bendicen y otros lo desprecian, pero la indiferencia no existe.
Y ella, espléndida, lo cobija entre su piel, se tiñe de él, y no deja casi espacio de sí misma sin mostrar un poco de quien tanto la potencia.
Y él se duerme en ella, la cubre como un manto inseparable.
Son, sencillamente, uno para la otra, y viceversa.
En su apogeo inspirarán a mil poetas, descoserán las heridas de los sensibles y eternizarán otros amores que, reflejo de ellos, eligen este momento para sembrar sus corazones en la fertilidad de los latidos.
Y luego, él se irá, y ella quedará sentada en un umbral, esperando, floreciendo para su amor, que invariablemente llegará, una, y otra, y otra vez.
domingo, 13 de abril de 2008
jueves, 27 de marzo de 2008
El dolor de los asfaltos.
Es nido de turbulentos espíritus este concreto. Especímenes desterrados de la paz que buscan en los rincones de la tiniebla un refugio sucio para su alma perdida.
Recorren las calles de su ceguera fichando presas que madrugar, y no importa si visten de negro o de azul, la selva en su mente es la misma: si no hay presas son presos.
La conciencia se les escapó por el hueco que tienen en el pecho, ese que se formó cuando la vida los dejó en bolas de amor.
Y la moral, y la ética, todas por la misma canaleta. No hay culpa si ya sos el mal encarnado.
Así van recaudando impuestos a la vida, entre noches que nunca terminan, sin soles donde secar las lágrimas del olvido, a la deriva de este mar de adoquines, como si todos fuéramos barcos y ellos los piratas solitarios que nos abordan con su urgencia.
Y así será hasta que otro invada su bote (o hasta que un puerto milagroso los encuentre de repente y les quite para siempre esas ansias de corsario).
Recorren las calles de su ceguera fichando presas que madrugar, y no importa si visten de negro o de azul, la selva en su mente es la misma: si no hay presas son presos.
La conciencia se les escapó por el hueco que tienen en el pecho, ese que se formó cuando la vida los dejó en bolas de amor.
Y la moral, y la ética, todas por la misma canaleta. No hay culpa si ya sos el mal encarnado.
Así van recaudando impuestos a la vida, entre noches que nunca terminan, sin soles donde secar las lágrimas del olvido, a la deriva de este mar de adoquines, como si todos fuéramos barcos y ellos los piratas solitarios que nos abordan con su urgencia.
Y así será hasta que otro invada su bote (o hasta que un puerto milagroso los encuentre de repente y les quite para siempre esas ansias de corsario).
viernes, 11 de enero de 2008
Cinco locuras, un balcón.
Un rectángulo cúbico es mucha prisión para una troupe de limones que chorrean gotas ácidas con el amanecer de fondo.
También tienen sabias semillas que brotan en risas de dinamita carcajeante.
No hay comprensión, sólo destellos de evolución que terminan en chistes absurdos y más estallidos.
Cables, punkis, Florencia, ganchos, incredulidad, alternos, alba, perro, locura.
Todo de este lado de la ventana, donde el afuera resulta más preso que el mismo adentro.
También tienen sabias semillas que brotan en risas de dinamita carcajeante.
No hay comprensión, sólo destellos de evolución que terminan en chistes absurdos y más estallidos.
Cables, punkis, Florencia, ganchos, incredulidad, alternos, alba, perro, locura.
Todo de este lado de la ventana, donde el afuera resulta más preso que el mismo adentro.
Demasiada vidriera.
Hay un álbum de marcas a punto de llenarse que resulta la paradoja perfecta para este ensueño verde con olor a sal y rugido constante.
Qué furia despierta la uniformidad, la chatura, el buco ordinario que le atraviesa la frente a estas generaciones de juventud estática, de periplo eterno entre la red y el suelo, sin siquiera un salto que los desprenda del liso proceder.
Se camuflan en el rebaño pero buscan sobresalir perfeccionando su monotonía ¡qué absurda tentación!
Y los pedazos de carne que se ofertan como medias reses lujuriosas para jugar al deseo con la perversa y frívola gula de una brasa hueca.
Si es tanta su pasión por la piel ¿por qué la obsesión en el disfraz?
Al fin y al cabo todas las emociones también las compran por separado, como los bonitos accesorios de esos maniquíes andantes, modelos a seguir, o ya seguidos.
¿Saldrá alguna historia de estos rejuntes de vidriera?
¿Serán todas tan similares como sus peinados? ¿como sus gestos tal vez?
Ojalá los años me permitan seguir siendo un turista de la temporada, un extranjero por tres meses.
Qué furia despierta la uniformidad, la chatura, el buco ordinario que le atraviesa la frente a estas generaciones de juventud estática, de periplo eterno entre la red y el suelo, sin siquiera un salto que los desprenda del liso proceder.
Se camuflan en el rebaño pero buscan sobresalir perfeccionando su monotonía ¡qué absurda tentación!
Y los pedazos de carne que se ofertan como medias reses lujuriosas para jugar al deseo con la perversa y frívola gula de una brasa hueca.
Si es tanta su pasión por la piel ¿por qué la obsesión en el disfraz?
Al fin y al cabo todas las emociones también las compran por separado, como los bonitos accesorios de esos maniquíes andantes, modelos a seguir, o ya seguidos.
¿Saldrá alguna historia de estos rejuntes de vidriera?
¿Serán todas tan similares como sus peinados? ¿como sus gestos tal vez?
Ojalá los años me permitan seguir siendo un turista de la temporada, un extranjero por tres meses.
martes, 1 de enero de 2008
Nueva vuelta.
Otra vez el asfalto es una pista gigante, donde circulan festejos con patas y ruedas.
Otra vez ese carnaval que se va, y ese que llega atrás, pegado, con la trompa en el guardabarros como para no pagarle peaje a la nada.
Y que no o que sí, la vuelta la dimos igual, y los ciclos, después de todo, parecen existir.
Así que los sueños se lavan la cara, las uvas rellenas de ilusiones son el plato fuerte y todo lo que presentimos o precisamos se condensa en un momento de deseo de puño cerrado o de lágrima de deshielo.
De golpe los doce pasos de la carrera hacia el penal quedaron atrás, y nos encontramos rematando hacia el porvenir con la mejor pegada que tenemos.
Otra vez ese carnaval que se va, y ese que llega atrás, pegado, con la trompa en el guardabarros como para no pagarle peaje a la nada.
Y que no o que sí, la vuelta la dimos igual, y los ciclos, después de todo, parecen existir.
Así que los sueños se lavan la cara, las uvas rellenas de ilusiones son el plato fuerte y todo lo que presentimos o precisamos se condensa en un momento de deseo de puño cerrado o de lágrima de deshielo.
De golpe los doce pasos de la carrera hacia el penal quedaron atrás, y nos encontramos rematando hacia el porvenir con la mejor pegada que tenemos.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Pequeño desconcierto.
Entendería el gesto de alguien que no es habitué, de un desconocido despreocupado, de un extranjero, de un indiferente. Pero no de alguien que tiene aunque sea unas mínimas raíces en este oasis.
Cuida tu cielo, tu hogar, tu trinchera. Sino estás siempre en el mismo lugar, desterrado, vacío, insulso.
Donde tus libertades dementes fluyen con más ímpetu deberías mantener ciertos arreglos sagrados, porque el respeto que le brindes se retribuye en su resguardo. Un refugio precisa mística y atención.
Y esto se practica en el mejor de los deseos, sin ninguna provocación maliciosa. Sólo los deseos de un cielo común, sin imprecisiones absurdas que responden a alguna inconciente búsqueda de grandeza vacía.
Cuida tu cielo, tu hogar, tu trinchera. Sino estás siempre en el mismo lugar, desterrado, vacío, insulso.
Donde tus libertades dementes fluyen con más ímpetu deberías mantener ciertos arreglos sagrados, porque el respeto que le brindes se retribuye en su resguardo. Un refugio precisa mística y atención.
Y esto se practica en el mejor de los deseos, sin ninguna provocación maliciosa. Sólo los deseos de un cielo común, sin imprecisiones absurdas que responden a alguna inconciente búsqueda de grandeza vacía.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Salir.
Tu, harta de tanta duda
yo, de preguntarle al viento
tu, que dónde conocí a la luna
yo, ¿en qué coños ocupo el tiempo?
En salir, beber, el rollo de siempre
meterme mil rayas, hablar con la gente
llegar a la cama y ¡joder! qué guarrada sin tí...
Voy que ni toco el cielo
y he espantado hasta las nubes
no sé si son tus besos
o este tripi que me sube.
Ya no me acuerdo, nena,
que todo era de colores
¿dónde estarán los besos?
¿se los han quedado las flores?
Salir, beber, el rollo de siempre
meterme mil rayas, hablar con la gente
llegar a la cama y ¡joder! qué guarrada sin tí
y al día siguiente...
"Para algunos, la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos.
Yo más humilde soy, y sólo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo, me transporte mecido hasta el siguiente."
Salir. Beber.
Salir, beber, el rollo de siempre.
Meterme mil rayas, hablar con la gente.
Llegar a la cama y ¡joder! qué guarrada sin tí,
y al día siguiente
salir, beber, el rollo de siempre
meterme mil rayas, hablar con la gente,
llegar a la cama y ¡joder! qué guarrada sin tí
y al día siguiente...
ya no me acuerdo de na'.
yo, de preguntarle al viento
tu, que dónde conocí a la luna
yo, ¿en qué coños ocupo el tiempo?
En salir, beber, el rollo de siempre
meterme mil rayas, hablar con la gente
llegar a la cama y ¡joder! qué guarrada sin tí...
Voy que ni toco el cielo
y he espantado hasta las nubes
no sé si son tus besos
o este tripi que me sube.
Ya no me acuerdo, nena,
que todo era de colores
¿dónde estarán los besos?
¿se los han quedado las flores?
Salir, beber, el rollo de siempre
meterme mil rayas, hablar con la gente
llegar a la cama y ¡joder! qué guarrada sin tí
y al día siguiente...
"Para algunos, la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos.
Yo más humilde soy, y sólo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo, me transporte mecido hasta el siguiente."
Salir. Beber.
Salir, beber, el rollo de siempre.
Meterme mil rayas, hablar con la gente.
Llegar a la cama y ¡joder! qué guarrada sin tí,
y al día siguiente
salir, beber, el rollo de siempre
meterme mil rayas, hablar con la gente,
llegar a la cama y ¡joder! qué guarrada sin tí
y al día siguiente...
ya no me acuerdo de na'.
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